Paris suele ser sinónimo de elegancia y retiene un gran romanticismo desde la época en que empezó a recibir turistas en el S XIX. Todo el mundo conoce Francia a través de películas, cuadros, canciones de acordeón, que celebran las excelencias de la ciudad: sus puentes, sus jardines y sus monumentos pero lo mejor es tener la oportunidad de tener unas buenas vacaciones en Paris.
En el S XIX, el barón Haussmann diseño un plan defensivo a gran escala para Napoleón III, con bulevares interrumpidos por colosales monumentos. El objetivo de este plan era prevenir nuevos alzamientos y evitar que los parisinos pudieran construir barricadas. La uniformidad de las casas de techos grises y contraventanas color crema ejemplifica la coherencia del proyecto de Haussmann.
La disposición geométrica de sus calles y sus visitas la convierten en una ciudad que pide a gritos una visita. Desde el Arc de Triomphe pueden avistarse los extremos del eje principal: en una dirección se encuentra el moderno arco de La Défense y en la otra, detrás del obelisco de la Place de la Concorde, se aprecia el Jardín des Tuilleries, donde los ancianos echan migas de pan a las palomas en Francia. Un poco más allá se encuentra el Louvre, uno de los mayores y sobresalientes museos de arte del mundo, ubicado en la ribera norte del Sena.