Por norma general, Lituania es un país más gris, menos visitado y con una infraestructura turística menos desarrollada que las vecinas republicas de Letonia y Estonia. A pesar de todo, la capital del país, Vilna, posee un casco antiguo surcado por sinuosas calles empedradas que bien merece la pena visitar. La arteria principal, GEDIMINO, que discurre entre la parte moderna y antigua de la ciudad, constituye u punto de partida ideal para un itinerario por la capital Lituania.
La plaza de la catedral ,segun nuestra guia de Vilna centro neurálgico de la ciudad, fue el escenario de las multitudinarias manifestaciones contra el régimen soviético que procedieron a la independencia del país en 1991.la catedral fue construida en el emplazamiento de un antiguo templo dedicado a Perrunas, el dios del trueno. La actual fachada neoclásica del templo, que ha sido reconstruido hasta en once ocasiones, data de 1777. En el interior de la Capilla de San Casimiro se encuentran las esplendidas tumbas de los miembros de la dinastía real polaco-lituana. Junto a la antigua Universidad se alza la Iglesia de San Juan, de la que destaca la llamada Torre del Observatorio, construida en 1659.
La Torre de Gediminas, todo lo que queda en pie del castillo real, alberga actualmente el Museo del Castillo de Vilna. Junto a la catedral, entre la orilla derecha del río Vilna y la orilla sur del río Neris, se extiende el umbrío Parque Kalnu. Del extremo norte de este parque sale una calle que conduce hasta la Iglesia de San Pedro y San Pablo, cuyo hermoso interior barroco esta decorado con más de 2.000 figuras de yeso. Frente a este templo se encuentra la Explanada de Tuskulenai, donde están enterradas las victimas de Stalin.