Alojarse en una prisión en Letonia

La hotelería busca constantemente la renovación, tanto en sus servicios como en su aspecto formal. Todo edificio puede reconvertirse para ser usado como alojamiento, incluso una prisión. Estos establecimientos cuentan con características similares a las de un hotel, son amplios, cuentan con muchas habitaciones, su construcción es muy sólida, poseen espacios con funciones propias.
La Prisión de Liepaja, fue una cárcel del régimen comunista ruso en Letonia. En esta ex prisión de la KGB, los huéspedes son tratados como prisioneros, aunque sin torturas.
Para aquellos que buscan nuevas experiencias y emociones extremas, los hoteles tradicionales no ofrecen ningún atractivo. En cambio, estos establecimientos insólitos, ofrecen una experiencia que no todos están dispuestos a soportar.
Llegar a Letonia para pasar su estadía como prisioneros, es la ambición de una serie de turistas poco comunes.
Conociendo la Prisión de Karostas en Liepaja:
Esta cárcel que se ubica en la ciudad de Liepaja, al este del Mar Báltico se construyó en 1903 y dejó de funcionar en 1997.
Esta prisión estuvo en manos de los soviéticos, los nazis y los letones. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler enviaba a los desertores condenados a muerte a esta prisión. Este entorno resulta un atractivo para algunos turistas que deciden pasar allí sus vacaciones, recreando las condiciones de vida de aquellos prisioneros.
El régimen de esta cárcel hotel estipula que quien allí se aloja, pasará toda su estadía como un prisionero.
Entre los servicios que brinda este insólito hotel están: camastros de hierro (dos por habitación), comida de cárcel, duchas con agua fría exclusivamente, interrogatorios, caminatas nocturnas, gritos a toda hora, limpieza de los baños, flexiones, castigos por no cumplir las órdenes. Antes de alojarse, los turistas deben firmar un documento en el cual aceptan las condiciones de la prisión durante su estadía.
Estos no son los únicos servicios de Karostas ofrece, también cuenta con un servicio de experiencias más allá. Los visitantes pueden optar por la “Noche Extrema”, que dura siete horas y tiene un coste adicional. También está la opción de convertirse en integrantes de las fuerzas de seguridad durante 24 horas, para conocer sus aptitudes espirituales y físicas. Otra de las opciones, son dos horas detrás de los barrotes, un show interactivo para conocer la historia del lugar. La opción “Escapa de la URSS” es un simulacro de cruce de la frontera, donde los prisioneros deben evitar que los descubran y capturen. También pueden realizarse visitas guiadas al museo de la cárcel o a los laberintos subterráneos con antorchas.
El museo ofrece una experiencia poco común, los visitantes pueden probarse máscaras de gas, la corbata de un joven prisionero, o comprar una cuchara de aluminio de un soldado. Se ofrecen visitas guiadas en inglés, alemán, ruso y letón.